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viernes, 25 de mayo de 2018

SONREIR POR DENTRO

SONREIR POR DENTRO

Hace tiempo que aprendí que lo mejor es no dar explicaciones, bien porque nuestro interlocutor no las necesita o bien porque cada uno entiende lo que quiere o lo que le conviene. En los tres casos esas explicaciones no sirven para nada.

Aún así he de confesar que soy dado a explicar mis palabras o mis conductas. Es posible que mi profesión me haya marcado más de lo que he supuesto siempre, pero también que casi siempre el hacerlo solo me ha servido (si es que me ha servido de algo) para tener que volver a explicarme y a corroborar que da igual lo que explique.

Yo he dado en pensar que las personas no leen lo que escribo y toman una palabra y se enganchan a ella, o una sola idea (que traducen a su manera) y te marean. Y encima SIEMPRE me ha tocado pedir disculpas a mi para que las cosas no fueran a más.

Eso me ha hecho fabricarme la sonrisa como respuesta, pero una sonrisa interior (un poco al estilo taoísta, pero a mi manera). Y digo a mi manera porque no puedo tener todas las respuestas calculadas, ni tengo la vida resuelta… o porque lo único que espero (y casi nunca obtengo, excepto en contadas personas) una sonrisa como respuesta.

Es un modo de ahorrar energía (la necesito para seguir luchando y aguantando) sin esperar que nadie se moleste, porque, a fin de cuentas, la “sonrisa es el idioma de las personas inteligentes”.


Ocurre también que no quiero  que el enfado, la tristeza , el miedo, la desesperanza o la angustia se apoderen de mi. La sonrisa interna como respuesta ahorra energía, relaja, y permite mostrar, si la situación lo requiere, la cara que el interlocutor espera y que es la que se corresponde con la que te mira: cierta pena, incredulidad y fastidio.

jueves, 24 de mayo de 2018

NO HAY QUE PARAR

NO HAY QUE PARAR

Miguel HERNÁNDEZ nos dejó escrito:

“Quien se para a llorar, quien se lamenta con la piedra hostil del desaliento, quien se pone a otra cosa que no sea el combate, no será un vencedor, será un vencido lento”.

“Aquí estoy mientras el alma me suene y aquí estoy para morar, cuando la hora me llegue, en los veneros del pueblo desde ahora y para siempre. Varios tragos en la vida y un solo trago en la muerte”.


Leyendo estas cosas uno piensa que el éxito está en amar la vida y atreverse a vivirla en lo que se pueda,  no darse por vencido, aunque tenga que soportar muchas derrotas, muchos sufrimientos, mucha angustias y toda la soledad del mundo.

Mi situación no da para renovar experiencias y menos para vivir otras nuevas, pero me da para renacer cada día a través de los recuerdos. De ahí que mi decisión sea la de vivir hasta el último día.

Asumo que nada es para siempre, que la gente se va, el tiempo pasa y las personas cambian, pero eso aún da más valor a aquellas personas que entienden que los problemas se empequeñecen hablando y no rompiendo las relaciones.


Va por ellos.

miércoles, 23 de mayo de 2018

UNA PARADA PARA LEER Y RELAJARSE

UNA PARADA PARA LEER Y RELAJARSE

GRANDES CLÁSICOS DE LA LITERATURA PARA DESCARGAR GRATIS




(El club de los libros perdidos de 23 de mayo de 2018)

CADA NUEVO DÍA

CADA NUEVO DÍA

Busco sin encontrar, escribo a solas.
No hay nadie, nace el día, cae el año,
ciego en el instante, caigo al fondo,
invisible camino sobre espejos
que repiten mi imagen destrozada,
piso días, instantes caminados,
piso los pensamientos de mi sombra,
piso mi sombra en busca de un instante.

OCTAVIO PAZ


Cada mañana soy consciente de que estoy naciendo de nuevo. La noche marcó lo que ya es historia para mi y me sigue dando la oportunidad de enfrentarme a un nuevo día, que, si no pasa nada, será muy parecido al de ayer (ese que ya está borrado) y con el que me habré de ganar el de mañana (que es pura quimera, pues aún no existe).

Esté como esté, siempre “estoy bien”, porque me aterra entrar en detalles o responder a cuestiones que no me gusta contestar ni narrar.

A pesar de eso sé que en este día sigo siendo aquello que han ido dejando las heridas recibidas, las decisiones tomadas, las oportunidades no asumidas. Sigo siendo lo que he podido aprender y he querido ser y, también, lo que la vida ha ido haciendo conmigo. Lógicamente también sé que no soy el de ayer, porque el daño, el dolor, el vacío, la incertidumbre… de cada día me van haciendo de una forma diferente, por más que cada día esté naciendo de nuevo.


Como “El Principito” he aprendido que “con el tiempo uno se da cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estaba viviendo justo en ese único instante”.

martes, 22 de mayo de 2018

TRANSITAR POR LA VIDA

TRANSITAR POR LA VIDA

Las redes sociales son, las más de las veces, trampas mortales que nos llevan a laberintos sin salida. A veces, con todo, aparecen textos que laman la atención. Hoy quisiera dejar constancia de este:

“Conforme avanza tu transición por la vida, te vas dando cuenta de que no eres la misma persona que eras antes. 

Las cosas que solías tolerar ahora te pueden resultar insoportables. Donde alguna vez quedabas callado, ahora hablas con tu verdad y razón. 

Donde alguna vez peleabas y discutías, ahora eliges permanecer en silencio, no por orgullo o miedo a la derrota, sino por paz mental. 

Comienzas a entender el valor de tu voz y que hay situaciones que simplemente no merecen tu tiempo, tu energía o tu atención”.

Leerlo me ha lleva a un poema, que no me resisto a transcribir:


¿Volver? Vuelva el que tenga, 
tras largos años, tras un largo viaje, 
cansancio del camino y la codicia 
de su tierra, su casa, sus amigos, 
del amor que al regreso fiel le espere. 

Mas, ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas, 
sino seguir libre adelante, 
disponible por siempre, mozo o viejo, 
sin hijo que te busque, como a Ulises, 
sin Ítaca que aguarde y sin Penélope. 

Sigue, sigue adelante y no regreses, 
fiel hasta el fin del camino y tu vida, 
no eches de menos un destino más fácil, 
tus pies sobre la tierra antes no hollada, 
tus ojos frente a lo antes nunca visto.

LUIS CERNUDA


lunes, 21 de mayo de 2018

LA RUTINA

LA RUTINA

Todos tenemos rutinas en nuestras vidas. 
Una rutina no es más que una serie de hábitos. 
Y no es necesariamente algo negativo.


Por ejemplo, si cada mañana tienes una buena rutina, te liberarás de tomar una serie de pequeñas decisiones que podrían consumir un tiempo precioso. Las rutinas nos liberan de la necesidad de tomar cientos de decisiones cotidianas, liberando espacio en nuestra mente para tomar decisiones más importantes.

Desde esta perspectiva, las rutinas son liberadoras ya que no tendremos que vernos obligados a tomar decisiones constantemente.


No tenemos que decidir cada mañana si nos lavaremos los dientes o no, simplemente lo hacemos. Las buenas rutinas nos permiten ser más eficientes y le brindan una estructura a nuestra jornada.

Sin embargo, las malas rutinas o simplemente apegarse demasiado a esos hábitos, sin introducir cambios que representen una novedad, termina cobrándose un precio emocional. 


Una vida demasiado rutinaria aniquila la creatividad e incluso las ganas de vivir. Hacer todos los días las mismas cosas, sin introducir variaciones, conduce a la apatía. Y de ahí a la depresión solo hay un paso.

domingo, 20 de mayo de 2018

EL ÁRBOL DE LA VIDA

EL ÁRBOL DE LA VIDA

La imagen del árbol, como símbolo, es ampliamente usada para hablar de la vida de cada cual o para contar con un elemento gráfico que haga más fácil de entender lo que haya que decir de ella, de la vida.

Una vida hace que no quede árbol que no haya sido sacudido por el viento, por las circunstancias ambientales o atmosféricas que le van llegando en el discurrir del tiempo. 

Eso es así hasta el punto de que decimos que lo importante es luchar por defender la vida -nuestro árbol- para sufrirla o para gozarla, para perder con dignidad y también para atreverse de nuevo.

Pues bien, la vida de la que yo puedo hablar ha sido fuertemente sacudida por los elementos, pero ha sido defendida -creo- con dignidad, aun sabiendo que llevaba mucho sufrimiento y poco gozo. Se ha defendido tanto que sigue habiendo, en el fondo de ella, fuerzas para atreverse de nuevo a replantear algunas cosas, porque  ya no queda miedo alguno.


En el camino (más bien en el descenso) se aprende que tiempo y espacio no son más que variables que definen el escenario de la vida, no su contenido, hasta el punto de que, para juzgar a las personas o a las vicisitudes de todo tipo que le tocan a uno, ni una ni otra (ni tiempo ni espacio) tienen valor, solo sirven para analizar qué y quiénes quedan, porque eso es lo que de verdad importa.

Para “visualizar” mi “árbol de la vida” el mejor ejemplo que viene a mi cabeza es recordar “el viejo olmo” que describió A. Machado, y que, en su momento marcó un punto de mis paseos por el lugar donde aún quedan vestigios de él.

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.

Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.


A. Machado

sábado, 19 de mayo de 2018

CUANDO ALGUIEN SE ALEJA

CUANDO ALGUIEN SE ALEJA

Cuando alguien se aleja de uno por la razón que sea, supongo que lo mejor es dejarlo marchar, entre otras cosas porque el destino (entiéndase aquí como el final del camino), la compañía en el camino, no puede atarse a alguien que se aleja.

Para que las cosas fueran de otra manera posiblemente tendríamos que estar perdonando todo continuamente y los demás pueden acostumbrarse a lastimarnos, lo cual no favorece a ninguna de las dos parte. Aunque también puede ocurrir que no seamos buenos o lo intentemos con las personas equivocadas, con quien no lo merece, dadas nuestras necesidades, creencias o características.


Pero, aún así, no hay que dejar de tener esperanza, las cosas pueden cambiar en cualquier momento, pues las variables del contexto son veleidosas, cambiantes, …

Por eso quizá no sea bueno decir que se pierden amigos, sino que se van seleccionando y, del mismo modo que las personas más felices no son las que tienen las mejores cosas, sino aquellas que aprecian LO QUE TIENEN, seguro que es muy probable que te vuelvas a encontrar con gente que te hable de frente y asumiendo todas las consecuencias y puedas disfrutar de su presencia y compañía.


Eso nos puede costar seguir el camino como si no pasase nada, como si nadie más nos acompañara en ese caminar y como si nunca fuésemos a encontrar a nadie. Es duro, es cierto, pero para eso se puede usar, con tristeza y dolor, el fármaco del olvido

viernes, 18 de mayo de 2018

MIRANDO POR EL ESPEJO RETROVISOR

MIRANDO POR EL ESPEJO RETROVISOR

Hay circunstancias en la vida en que nos es difícil (y doloroso) mirar hacia delante. En esos momentos es bueno contar con un buen bagaje de vivencias y recuerdos, porque para ubicarse es necesario regirse por el espejo retrovisor, esto es, por lo pasado, por los recuerdos… ya que el futuro está vedado.

Muchas de las veces será difícil situar en el tiempo y en espacio cada uno de esos recuerdos, pero, en cualquier caso, sin ellos no podríamos aguantar ni seguir luchando.

Yo tengo muchas fechas aún, por más que lleve ya dos años completos encerrado, fuera, por lo mismo, de dotarme de nuevas experiencias. Son fechas que llevan de todo, sonrisas y lágrimas, otras que ahondan en lo que soy hoy o que me siguen apretando el estómago o que hacen surgir una sonrisa. Todas son mías, hoy con más fuerza que nunca.

Ellas me llevan a recordar viejos poemas, juveniles unos y más maduros otros, pero todos encerrando significados que solo esas palabras y yo sabemos descifrar. Sueños, recuerdos, palabras… todo forma parte de mi.

Al respecto recordaré una que creo que viene al caso. Se trata del Soneto X de Garcilaso de la Vega (1501-1536), escrito en 1534 y en homenaje a Isabel Freyre, de la que estaba enamorado:

Soneto X

¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas,
dulces y alegres cuando Dios quería!
Juntas estáis en la memoria mía,
y con ella en mi muerte conjuradas.

¿Quién me dijera, cuando en las pasadas
horas en tanto bien por vos me vía,
que me habíais de ser en algún día
con tan grave dolor representadas?

Pues en un hora junto me llevaste
todo el bien que por términos me distes,
llevadme junto el mal que me dejaste.

Si no, sospecharé que me pusiste
en tantos bienes porque deseaste
verme morir entre memorias tristes.

Garcilaso de la Vega


jueves, 17 de mayo de 2018

SOY

SOY

Hay veces (muchas veces) que uno se encuentra como en una nube, sin saber my bien la orientación y aún menos la capacidad de sustentación. Hay que buscar ese punto de sustentación y apoyo que, aún estando dentro de ti, tenga la fuerza que solo se encuentra en las palabras que te vienen del exterior.

La experiencia vivida, las ausencias… saber lo que viene después… le tienen a uno “fuera de lugar”, como en un limbo etéreo y sin mucha capacidad para nada que no sea la ensoñación, como válvula necesaria para evadirse de la realidad y encontrar las fuerzas que siempre son necesarias. 

De ahí la entrada de hoy, de la mano del siempre admirado Borges:


SOY

Soy el que sabe que no es menos vano 
que el vano observador que en el espejo 
de silencio y cristal sigue el reflejo 
o el cuerpo (da lo mismo) del hermano. 

Soy, tácitos amigos, el que sabe 
que no hay otra venganza que el olvido 
ni otro perdón. Un dios ha concedido 
al odio humano esta curiosa llave. 

Soy el que pese a tan ilustres modos 
de errar, no ha descifrado el laberinto 
singular y plural, arduo y distinto, 

del tiempo, que es uno y es de todos. 
Soy el que es nadie, el que no fue una espada 
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.


José Luis Borges

miércoles, 16 de mayo de 2018

REANUDANDO EL CAMINO

REANUDANDO EL CAMINO

“La literatura es esencialmente soledad. Se escribe en soledad, se lee en soledad y, pese a todo, el acto de la lectura permite una comunicación entre dos seres humanos”.

Paul Auster

Después de 8 largos días encerrado en un hospital, analizados lo resultados de esa estancia y las sensaciones que se perciben del exterior (de los lectores que a uno le van quedando, todos dignos de los más altos elogios y del mayor de los agradecimientos), más lo que uno va aprendiendo de sus males, la primera decisión es dejar de estar abriendo la ventana personal. 

Pero hay algo que aún debe latir dentro y que pugna por salir, quizá la búsqueda de otras sensibilidades o de un asidero donde agarrarse, quizá comprobar el decaimiento antes de cerrar todo al exterior y dedicar el esfuerzo a vivir “hacia dentro” o el de huir de la cruda realidad. No lo sé y tampoco importa ahora. No tardarán mucho en enmudecer mis blogs y aún mi presencia en la redes para esos menesteres.

Mientras, seguiremos mostrando el camino (duro camino, si se permite dejar constancia de ello) sin más requerimiento ni más exigencia. Dejaremos que las cosas “fluyan” a su aire.

SENSACIONES

CUANDO me miro no me percibo.
Tengo tanto la manía de sentir
que me extravío a veces al salir
de las propias sensaciones que recibo.
El aire que respiro, este licor que bebo
pertenecen a mi modo de existir,
y nunca sé como he de concluir
las sensaciones que a mi pesar concibo.
Ni nunca, propiamente, reparé
si en verdad siento lo que siento. Yo
¿seré tal cual como me parezco? ¿seré
tal cual como me juzgo verdaderamente?
También ante las sensaciones soy un poco ateo,
ni sé bien si soy yo quien en mí siente.


Fernando Pessoa